El tic tac.

Cuando los ignoro, mis pequeños demonios se quejan.
Golpean las paredes de su prisión como con furia.
Se quejan como se quejan los que se quejan con razón.

Y los golpes van adoptando un ritmo. Se parecen a latidos.
Sus puños son puños diminutos, y ni dientes tienen, ni garras.
A veces duele un poco, sí; pero se parece más a una molestia.

Como  una piedra en el zapato. Una basurita en el ojo.
Un latido, constante como latido. Suave, rítmico, infinito.
Un tic tac profundo y sordo, y a su vez, ensordecedor.

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Un pensamiento en “El tic tac.

  1. gunnarwolf dice:

    …¿Será peor el sordo tic-tac de los demonios rítmicos, o el delirante wah-wah que, con sordina, interpretan los demonios melódicos?

¿algo que decir? aquí es donde.

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